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Luces de Navidad: ¿Adorno indispensable o gasto exagerado?

Se acerca la fecha en la que nuestras ciudades se iluminan de muchos colores y formas por Navidad

En la época navideña, es muy común ir todos los años a ver las luces. Acuden con sus familiares, amigos o pareja.  Es una fecha en la que los edificios, las calles, monumentos, etc., se llenan de estas hermosas luces creadas por diferentes diseñadores españoles, que alumbran las calles de Madrid.   

Las luces de Navidad están desde hace muchos años trayendo felicidad a los ciudadanos de la capital española, atrayendo también a muchos visitantes, turistas y curiosos de todas las ciudades y países para ver este genial espectáculo.  

Las luces navideñas nos gustan porque despiertan en nosotros el espíritu de la Navidad, y nos une con la familia. Sin embargo, no podemos evitar hacernos una pregunta: con el problema energético que existe actualmente, los precios de la luz por las nubes y el cambio climático, ¿es necesario colocar en las calles tantas luces navideñas? 

Esta es la parte más negativa de esta tradición navideña: se gasta mucha energía, la luz es muy cara y no se puede derrochar. Por supuesto, la factura la pagamos los ciudadanos a través de nuestros impuestos. Pero no nos han preguntado si queremos hacer este gasto o no.  

Quizá en estos tiempos de crisis sería más recomendable, incluso más “navideño”, dedicar ese dinero a ayudar las personas que atraviesan una situación difícil y no pueden pagar sus facturas. Pero también es cierto que la ciudad se alegra con las luces una vez al año, y pasear por ella es una experiencia inolvidable. Sería una pena tener que renunciar a ello. 

Una tradición que viene de muy lejos

Las calles de la antigua Roma eran muy oscuras y peligrosas. Pero en la época navideña, que en esa época se celebraba con el nombre de Saturnales, se iluminaban durante una semana. Así los habitantes celebraban que la noche se convertía en día con antorchas, lucernas, etc. 

Muchos años después, la costumbre de las luces dese transformó con el uso de velas para decorar árboles de Navidad en las casas de clase altaalemanas en el siglo XVIII. Las primeras guirnaldas luminosas (luces de hadas) se colocaron en el Teatro Savoy, en Londres, en 1882. A principios del siglo XX se empezaron a decorar edificios, calles y sitios privados con guirnaldas luminosas.  

Redactores Junior

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